martes, 27 de noviembre de 2007

El menor transgresor

La otra cara de la moneda.
La permisividad de algunos padres sumada a la exaltación de algunos menores, hacen que se viva una situación bastante compleja e inestable en los círculos familiares.
Pero eso no es todo. Quizás no ha sido la permisividad de los padres lo que ha provocado la exaltación de los menores, o viceversa.




Quizás, lo más sensato será buscar las soluciones y no tanto las causas con la fórmula del "qué" y del "dónde", y por ende, dejemos el porqué, a un lado.
Preguntémonos pues, dónde se da la violencia física o psicológica del menor transgresor, siendo ésta última la más común, pero sin olvidar la primera, que desafortunadamente va en aumento.
¿se produce en la casa, por motivos de limpieza o de horarios? ¿se produce en el centro escolar, por motivos de absentismo o de faltas disciplinarias?

Un tema aparte es comentar la exactitud - veracidad de éstas agresiones. ¿Qué padre/madre denunciaría a su propio hijo/a?
En la misma pregunta obtenemos varias respuestas. Una de ellas que los límites que aguantan los padres son muy elevados, soportando agresiones y amenazas. Otra respuesta que arroja esta pregunta metafórica es que no todos los casos ven la luz. Y en consecuencia y por desgracia, nos dejamos muchas cosas en el tintero.

Como bien dice un grupo de padres víctimas de malos tratos filiales en Palma de Mallorca, y cito textualmente: «Hemos recurrido a equipos profesionales sin encontrar un camino concreto y viable para encauzar eficazmente los problemas. Somos conscientes de que hay muchísimos padres y familias, a todos los niveles, afectados por situaciones similares». «Existe una Ley del Menor que protege y garantiza sus derechos, pero ¿existe una ley de protección de los padres que son víctimas de la violencia?».

El abogado Vicente Peláez, especialista en temas relacionados con la juventud, sostiene que "los progenitores sí tienen vías legales para defenderse de las agresiones", pero señala que estas vías "muchas veces no se conocen, o en su defecto, no se utilizan".



Las agresiones están reguladas en la Ley de Responsabilidad Penal del Menor y "son constitutivas de delito". Si el chaval tiene entre 14 y 18 años puede ser juzgado por sus acciones y recibir una sentencia desfavorable.

La mayoría de las denuncias que llegan al juzgado son resueltas extra-judicialmente, o en su defecto, mediante medidas en medio abierto. Sin embargo, los casos más graves suelen ir acompañados de medidas de internamiento.

¿Pero que hacemos cuando la solución acaba siendo un problema añadido? ¿y cuando el menor vuelve a casa donde hay unos padres que se oponen a su regreso?

Son demasiadas las preguntas y diferentes soluciones para este nuevo caballo de batalla, para tanto el ciudadano de a pie como para todos los equipos técnicos encargados de velar por la protección y seguridad ciudadana. Es un camino arduo pero no imposible.

Porque, hoy por hoy, y desde mi punto de vista, se hace necesario más que nunca un mayor compromiso social para una eficaz y eficiente cohesión social.

6 comentarios:

kortres dijo...

Como bien se comenta en el artículo, uno de los principales problemas es la falta de información acerca de estas situaciones y las alternativas para solucionarlas. Los padres deben conocer más sobre estas situaciones con el fin de prevenir este tipo de conductas.

Aile dijo...

Esto es un reflejo más de la mala educación que estamos dando a los que mañana serán los que mantengan nuestro pais.

A veces, un buen palo, no hace mal, pero sin abusar de ello.

Pa! :P dijo...

Si desde pequeños se les comienza a dar una buena disciplina, no nos encontraríamos en la situación de que cuando estos niños "traviesos y desobedientes" llegan a la adolescencia se convierten en agresores incluso de sus propios padres (si "maltratan" a sus propios padres, que no podrán hacer con un desconocido...).

En muchas ocasiones estas agresiones se producen únicamente en el hogar, que es donde el menor se puede expresar sin restricciones, por lo que el resto de la sociedad no tiene la menor idea de lo que esa familia está pasando.

Los padres de un menor agresor normalmente no denuncian, debido a los grandes límites de paciencia que tienen, pero también por temor a represalias por parte del agresor o por temor a ser juzgados por la sociedad (a que ésta les maltrate también condenándolos por ser "malos" padres).

Como bien has dicho, es tarea de todos, por lo que hace falta mayor compromiso social, y una revisión de las leyes...

Pa! :P

María (Luna) dijo...

Me encanta este nuevo blog Navarro.
Hoy intento hacer la cabecera.

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Besos

Anónimo dijo...

suerte en el proycto

Anónimo dijo...

es realmente interesante, mucho ánimo